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lunes, 13 de mayo de 2013

La dieta a seguir en época de exámenes.

La masa cerebral constituye sólo entre un 2 y un 3 por ciento de nuestro peso corporal, pero en lo que respecta al consumo de energía absorbe hasta un 20 por ciento de las propiedades energéticas de los alimentos.



Los hidratos de carbono, en concreto la glucosa, son sus principales fuentes y si el aporte de hidratos es insuficiente, el cerebro opta por las proteínas o las grasas, las cuales no son muy recomendables que se utilicen de forma habitual.


En épocas de exámenes el consumo de energía por nuestro cerebro aumenta. Elevar el aporte de calorías  no es lo más aconsejable, ya que nos puede llevar a digestiones pesadas que entorpecerían nuestras horas de estudio, sino que lo que debemos cuidar es la ingesta de determinados nutrientes:
  •  vitaminas del grupo B, l
  • a vitamina E, 
  • algunas sales minerales (potasio, magnesio y zinc) y oligoelementos (litio, silicio, selenio y cromo). 
Los nutrientes arriba indicados están directamente relacionados con la capacidad de concentración, memoria, rendimiento intelectual e incluso, en algunos casos, el estado de ánimo, fundamental en este periodo de estudio.

La clave del rendimiento académico no está específicamente en lo que comemos, sino en nuestra disposición anímica, pero una alimentación adecuada nos puede ayudar mucho.

Para conseguir un pleno rendimiento académico basta con seguir unas sencillas pautas de alimentación:
  • Realizar un desayuno completo, para afrontar el día con energía y evitar falta de glucosa, lo cual repercute directamente en la concentración, en el rendimiento y en la memoria. 
  • Las comidas principales no sustituirlas habitualmente por la comida de preparación rápida, tales como las pizzas, hamburguesas, bocatas, etc.; lo mejor, dieta mediterránea. 
  • Sustituir bebidas azucaradas, con o sin gas, por zumos naturales o infusiones. 
  • Distribuir la dieta en 5 ó 6 comidas, porque el continuo desgaste de energía al que nos lleva las horas de estudio hace que podamos tener sensación de hambre o vacío, lo que nos impide una concentración adecuada. Por tanto, tomar sándwich, frutos secos, batidos, yogures o frutas en ese tiempo de kit-kat y evitar bollería industrial, golosinas, snacks, etc. 
  • Evitar el consumo excesivo de café o bebidas con cafeína, que nos ayudan a mantenernos despiertos, pero difícilmente a concentrarnos o memorizar como deberíamos y que además provocan nerviosismo y dificultan el descanso. 
  • Un poco de chocolate todos los días es un buen aporte energético. Además según unos estudios realizados por la Universidad de Bradford, comer chocolate durante la época de exámenes ayuda a reducir el nivel de estrés. Aquellos alimentos que contienen mucho azúcar no son recomendables, pero el chocolate es la excepción que confirma la regla.
  •  Por otro lado, un exceso de vida sedentaria conlleva un deficiente rendimiento intelectual que se empeora en los fumadores, los que llevan una comida inadecuada y los que no practican deporte. 
Como hemos dicho, es muy importante una alimentación variada sin exceso de grasas, con presencia de verduras, frutas y demás componentes de la denominada dieta mediterránea, evitando excesos, pero la práctica regular de algún tipo de deporte o ejercicio físico, también se agradece. Y llevar una vida regular en la que no rebajes las horas de sueño: es fundamental dormir bien y suficientemente.

 Debes aguantar en las mejores condiciones hasta llegar a la meta final. 








Fuente:http://universitarios.universia.es/examenes/antes-examen/dietas/

martes, 12 de marzo de 2013

Recomendaciones para la prevención cardiovascular

Con motivo del día del Día Europeo de Prevención del Riesgo Cardiovascular, que se celebra el  14 de marzo, desde tu farmacia te recordamos la importancia de evitar los factores de riesgo para nuestro corazón y sistema circulatorio.

Cada año mueren 17,1 millones de personas en el mundo a causa de las enfermedades cardiovasculares y según la Organización Mundial de la Salud, el 80% de las muertes prematuras podrían haberse evitado siguiendo un estilo de vida saludable y reduciendo factores de riesgo. 

Los factores de riesgo de los que nos preocupamos con mayor frecuencia son los clásicos ( hipertensión, tabaquismo, colesterol elevado, diabetes, obesidad), pero también debemos estar alerta ante la aparición de otros nuevos que amenazan también a nuestro corazón, como la apnea del sueño, el estrés, la contaminación o el consumo de drogas.




Aquí os presentamos unas recomendaciones para la prevención cardiovascular:

  • No fumar. 
  • Reduzcir al mínimo el consumo de alcohol. Si vas a tomar alguna bebida alcohólica, házlo con moderación. No más de 2 copas de vino o 2 botellines de cerveza al día. 
  • Ejercico físico: mantenerse físicamente activo. Caminar, nadar o montar en bicicleta 20-30 minutos al menos 4-5 veces por semana. 
  • Mantener el peso corporal adecuado. Si tienes sobrepeso u obesidad, establece un plan, de acuerdo con su médico o farmaceútico, para lograr el peso ideal de la manera adecuada. Utiliza aceite de oliva para cocinar y aliñar los alimentos, en caso de sobrepeso, con moderación. Consume 2 ó más raciones al día de verduras y hortalizas, una de ellas como mínimo cruda, por ejemplo, en ensalada. Toma 2-3 piezas de fruta al día, incluyendo zumos naturales frescos. Consuma legumbres al menos 3 veces por semana. Consume pescado o marisco al menos 3 veces por semana. Una vez como mínimo, pescado azul. Toma frutos secos al menos una vez por semana, en caso de sobrepeso, con moderación. Consume con mayor frecuencia carnes blancas (ave sin piel y/o conejo), en lugar de carnes rojas, embutidos u otra carne procesada (hamburguesas, salchichas, albóndigas). Limita, a una vez por semana, el consumo de los siguientes alimentos o bebidas: Nata, mantequilla o margarina, bebidas azucaradas (refrescos), repostería, bollería industrial, patatas de bolsa (chips) o similares y alimentos o platos precocinados. No uses el salero en la mesa y utilice el mínimo de sal en la preparación. 
  • Normalizar las cifras de colesterol (un valor de colesterol total menor de 200 mg/dl es un nivel "deseable" y pone a la persona en el grupo de menos riesgo de enfermedad cardiaca). Mantener las cifras de colesterol LDL (‘colesterol malo’) por debajo de 115 mg/dl.
  • Vigilar y cuidar la tensión arterial (el objetivo es mantener la presión arterial en una cifra<140/90 mmHg).
  • Si eres diabético es fundamental mantener un buen control de la glucemia para prevenir complicaciones cardiovasculares.
¡Cuídate; no cuesta nada y ganas mucho! 





lunes, 16 de julio de 2012

Cómo evitar el estreñimiento


El estreñimiento se define como la condición que consiste en la falta de movimiento regular de los intestinos, lo que produce una defecación infrecuente o con esfuerzo, generalmente de heces escasas y duras.

Como bien se dice, cada persona es un mundo, y su ritmo defecatorio también. Se ha estipulado que el estreñimiento se padece cuando se “va al baño” tres o menos veces a la semana.

Casi todo el mundo ha pasado por temporadas de estreñimiento debido a cambios en la dieta, ingestión de grandes cantidades de carne, alimentos procesados, con pocas cantidades de fibra, falta de ejercicio, ingesta de poco líquido y/o estrés.

Incluso se puede padecer estreñimiento en situaciones como el embarazo, la vejez o incluso un viaje.


El estreñimiento se puede manifestar con sensación de pesadez, dolor abdominal, problemas anales tales como hemorroides, fisuras y diverticulosis.

Para prevenir su aparición, tanto ocasional como crónica se pueden tomar medidas eficaces:

  • Hacer una dieta rica en fibra vegetal: Se recomienda comer fruta y verdura unas cinco veces al día. La dieta pobre en fibra es la principal causa de estreñimiento en la población sana. Ingesta abundante de líquidos, al menos 1,5 litros al día.
  • Comidas a la misma hora, comiendo despacio y masticando bien.
  • No reprimir el deseo defecatorio.
  • Defecar tranquilamente sin prisas, procurando que sea en un determinado horario y lugar.
  • No forzar la defecación si no hay deseo. Realización de ejercicio físico de forma regular
  • Evitar los laxantes, utilizándolos como último recurso. 
  • Comidas fermentadas, comidas con bacterias beneficiosas como yogurt, miso y tempeh, entre otras.
  • Tomar suplementos suplementos alimenticios con enzimas y fructo-oligosacáridos (FOS), que ayudan a mantener el equilibrio intestinal de bacterias para ayudar en el proceso digestivo de eliminación de residuos.



Siguiendo estas recomendaciones no tendrás que preocuparte este verano de no ir con regularidad al baño.

miércoles, 27 de junio de 2012

La dieta en verano

Además de la protección externa del sol con cremas, también es importante proteger la piel desde el interior. Por eso, la alimentación en verano es fundamental.

En esta época del año aprieta el calor, cambiamos la actividad lo que provoca que nos apetezcan comidas más frescas y ligeras.
El cuerpo es sano y en verano nos pide una mayor cantidad de zumos y ensaladas que nos aportan mucha hidratación, para combatir el calor; fibra, para el estreñimiento y pocas calorias, idóneas para enfrentarnos a una menor actividad física que en el resto del año.

Lo recomendable es consumir alimentos de fácil digestión como cereales, pasta, arroz, frutas y verduras. Asimismo se debe intentar evitar los fritos, cocidos y verduras flatulentas.

Los alimentos elegidos serán los de temporada: berenjena, calabacín, cebolla, judías verdes, lechuga, tomate, pepino, pimientos, ciruelas, higos, melocotón, melón, sandía, uvas etc.

Se deben tomar bien limpios y preferiblemente crudos. Con ello aprovechamos todas los nutrientes que nos pueden aportar, ya que algunas vitaminas se destruyen con el calor.

Es recomendable incluir zumos, licuados vegetales y helados, a poder ser caseros, como piscolabis para mantener constantemente el cuerpo refrigerado e hidratado aportando al mismo tiempo vitaminas y minerales.

No debemos olvidar incorporar a nuestra dieta proteínas con alimentos como la carne o especialmente el pescado por ser más ligero.

Como hemos indicado anteriormente el ritmo de comidas cambia del invierno al verano. En verano comemos menos cantidad pero más frecuentemente.

Es importante respetar el tiempo de digestión para tomar un baño o hacer una activiadad fuerte.Se debe esperar al menos hora y media para evitar los cortes de digestión, cuya sintomatología son las nauseas, vómitos y  el dolor abdominal agudo.

Otra precaución que debemos tener en cuenta es la referente a la conservación de los alimentos. Las temperaturas altas hacen que los alimentos tengan mayor riesgo de contaminarse con bacterias y producir infecciones. Por ello es muy importante mantener los alimentos en la nevera hasta el momento de consumirlos.

En el verano disfrutamos del Sol, del tiempo libre y de una dieta fresca ligera y equilibrada.